El rincón de lila

De omnibus dubitandum

@ipadlydrawn  #illustration #dziewczynasołtysa #brunette #girl #art

El corazón me palpita lento; pero no me aflijo y tampoco entiendo, no sé si se puede amar lo que se desconoce y en ese sentido; yo soy solo desconocimiento.


Los brotes de polen en plena primavera me narran sobre nanas de calma y de cuna en las que tal vez, pude algún día, haberme arrullado; pero no hallo razón para dar en ello cabida a lo “verdadero”. No conozco de certezas y he descubierto que me aferro con rabia a la consigna “libertad”, me aburre pensar en sonatas eternas y en cuentos sin finales abiertos. 
No me he abierto la piel en noches blancas para tejer sobre ella melodías románticas de placebo hilarante: así que no doy pie al porvenir y no creo en las promesas. 


Deambulo en melancolía lobuna desde hace largo tiempo, no existe argumento, construcción o dádiva que me convenza de hacerme por (para) un otro y mis fogatas siguen quemando anhelos viejos, tan viejos como estériles. No negaré, tampoco; tengo mucho miedo, porque solo sé estar sola y decantarme por toda ruta que me lleve a lo lejos, a lo remoto, a la solución patética de vacío recurrente.


No me eximen estas conclusiones, de suavizar el tono de voz y sentirme a gusto en el calor prestado, de abrazar y acoger las vibraciones minuciosas de una piel suave; de besar despacio, de fruncir el ceño en medio de las intenciones conscientes de experimentar sobre (en) sexo, placer, deseo.
Me gusta contemplar las motitas de polvo sobre mis pestañas y hundirme en la calma torpe, en el descubrimiento constante de que no puedo adjudicar categoría o naturaleza a lo que siento o a mis demostraciones de afecto; ni me esperan, ni espero.


Y por eso, tal vez, solo tal vez, alcanzo a divagar e incluso hasta proponer que; el no saber es mi forma genuina de querer, sea lo que sea, que eso signifique, sea a dónde sea, que eso me lleve.



1.        Historia de la humanidad: Dialéctica entre la ciudad de Dios y la ciudad del diablo. Análogo a los individuos.

2.        Ciudad de Dios y Ciudadano: El ciudadano de la ciudad de Dios ama a Dios por encima de todas las cosas y llega hasta el desprecio propio, San Agustín considera que un ejemplo de esto sería Jerusalén. En la fundación de una ciudad santa y celestial, no cabe el adorar a dioses, tiene a la Iglesia como modelo de ciudad.

3.        Ciudad del diablo y el ciudadano del diablo: El ciudadano de la ciudad del diablo, se ama así mismo por encima de todas las cosas llegando hasta el desprecio de Dios, se organiza mirando bienes terrenos y desatiende los celestiales, es ciudad de la época.


4.        Filosofía de la historia: Corresponde a una cosmovisión cristiana.

5.        Guerra: Impide la felicidad, condiciona al temor, a la necesidad de defenderse alzándose contra conciudadanos u enemigos.


6.        Familia; Se apunta a la necesidad del “justo medio”. Las posesiones no deben convertir a una familia en rico, porque se convierte en ambición, la clase media al contrario vive en un estado de tranquilidad parental. La unión se basa en una índole más familiar.

7.        Extensión del estado; La extensión del Estado debe ser pequeño, limitado. De modo que sea capaz de autoabastecerse.


8.        El estado de los buenos – sumo bien; Quien rige, gobierna o posee el Estado debe ser hombre bueno, esta bondad es dependiente de la adoración a Dios, del culto, esto es indicio de una conducta moral intachable. No gobierna en función de su propio beneficio sino en función del bienestar de sus súbditos. La filosofía tendría como fin "el bien".

9.        El estado de los malos – sumo mal; Es negativo, en cuanto se prioriza el bien particular del gobernante, es malo en primera instancia para los propios gobernantes, ya que están más proclives a cometer delitos. El sumo del mal es la muerte eterna, es decir, el infierno, para librarse de él y conseguir el paraíso es necesario vivir bien, o sea vivir con fe y credo en Dios. El mal es privación del ser, originario del pecado original y por la ausencia del bien.


10.    La justicia; Existe una analogía entre los bandos de ladrones y los reinos, poseen como elemento común la inexistencia de justicia. Los ladrones roban; toman ciudades; las ciudades injustas toman ciudades, las ciudades injustas también lo hacen. Por ende, un reino sin justicia es una panda de ladrones y una banda de ladrones con poder conforma a un reino injusto. La justicia es promovida desde el reino, la verdadera justicia conduce los hombres a Dios.

11.    Esclavitud; Es el resultado del pecado humano. Dios ha creado al hombre libre, el concepto va más allá de la praxis, contempla el hecho de que los vencedores pueden subyugar a sus enemigos y privarlos de libertad. Una guerra bien puede darse por motivos justos, pero es condicionante a su vez para la aparición del pecado.


12.  La libertad; La libertad no es jurídica, sino que esta precedida por Dios, ya que desde el punto de vista de la religión si cometes un pecado eres esclavo. Mas si eres honesto y honrado, eres libre pese a estar sometido a la servidumbre.

12.    La paz: Todo hombre anhela alcanzar la paz, la guerra tiene como objetivo intentar llegar a ella.

13.    Politeísmo: Son una necesidad de la ciudad terrenal, otorgan personalidades religiosas para todo, para cada situación de la vida.


14.    Monoteísmo: En la ciudad celestial, solo hace falta la noción de un Dios para todo es necesario y suficiente.

15.    El destino de la ciudad celestial, el Orden y paz perpetua: Cuando llega a su destino, ya no vivirá una vida mortal, sino una vida “absoluta y ciertamente vital”


16.    El fin es la elevación del hombre: Se eleva a un orden sobrenatural a fin de que pueda habitar en la ciudad de Dios, el hombre debe vivir como la Iglesia vive, en la fe, en la de verdad que Cristo ha dado, quien rompe la doctrina rompe el vínculo de unidad. El hombre debe estar predestinado.

17.    Géneros de vida: Existen tres géneros de vida para llegar a la bienaventuranza: el ocioso, el activo y el templado y mezclado del uno y del otro género de vida.


18.    Virtud: La virtud no se antepone a los bienes ni del alma ni del cuerpo y que donde no hay virtud, no hay ni pueden existir bienes, de modo que no se debe de llamar bienes a los que se usan equivocadamente, sino a los que se usen con utilidad y virtud. El deleite se apetece por sí mismo y no porque participe de la virtud, si fuese así solamente se apetecería la virtud, la cual es superior que el deleite.   San Agustín critica al valor o fortaleza como virtud porque la distingue como sanguinaria y miserable y no puede entender cómo es que los antiguos la veneraban hasta el hartazgo, pero la aceptaría en ciertos casos como una virtud cardinal y, también, critica la concepción del mal de la secta peripatética.

19.    Felicidad: Podemos hallar la felicidad en el paraíso por medio de la virtud de la paciencia, debido a que en esta vida vivimos rodeados de males que debemos sufrir hasta que llegue la salvación divina o, la también llamada, redención.


20.    Política: La política mantiene la paz en sociedad, pero quedará obsoleta al obedecer luego al mandamiento de Dios. Sirve para que el hombre viva en paz y virtuosamente en la tierra, tiene visión negativa de ella. Une ética con política, toda acción de soberano va unida a la moral. El orden político es complicado, tiene problemas de comunicación y no hay confianza, debería haber supremacía del latín, para Agustín lo hombres no necesitan hacer la guerra ya que en sus corazones habita la compasión y la sociabilidad.

21.    El juez: El Juez pone orden, solo se aproxima a hechos, por eso no puede ser catalogado como cruel


22.    Amistad: Es la atracción inanalizable para la mente, el acuerdo entre personas de cosas humanas y divinas combinadas con el bien y el amor.

23.    Ley humana y ley eterna: La ley humana está en conexión con la ley eterna, la Iglesia, que es la representante de Dios en el mundo, le dice al gobernante lo que Dios quiere, y se debe obedecer.


24.    Estado: Por el pecado existe un Estado de guerra hasta que llegue la redención, necesita crear una institución fuerte y autoritaria para salvaguardar la paz y garantizar el orden hasta el fin de los tiempos. Así para salvaguardar la paz crea al Estado, un mecanismo de coerción que le pondría un límite al pecado. El estado debe estar subordinados a mandamientos de Dios, o sea a la Iglesia.

25.    Virtudes cardinales y teológicas (Pita): San Agustín, si bien reconoce las virtudes griegas y sus jerarquías (la prudencia, el valor, la templanza y la justicia) a las cuales llama virtudes cardinales, introduce a Dios en la idea de virtud. Las virtudes las considera dones dados por Dios a los hombres, y destaca entre las virtudes teológicas a:


·                      La Humildad (la cual ayuda al hombre a obedecer a Dios).
·                      La Paciencia (ayuda al hombre a estar calmo en el mundo terrenal lleno de pecado, hasta la hora de rendirle cuentas al Señor).
·                      La Fe (para poder conocer es necesario creer, y con la fe, conozco y veo a Dios).
·                      La Esperanza (que lleva a los hombres a orar y a dialogar con Dios).
                 La Caridad (que concede justicia y amor entre los hombres).

26.    Providencia divina: La que acostumbra a corregir y aniquilar con los funestos efectos que presagia una guerra cruel los vicios y las corrompidas costumbres de los hombres.

27.    Riquezas o bienes y Propiedad: La tenencia de riquezas o bienes es para San Agustín (natural) o secundario. El fin de poseer riquezas y de tener propiedades en exceso deseo y no usándolos de manera correcta significa que hay un problema. El fin es que beneficien a todos.


29.   Justo medio: Adjunta como premisa que el ser humano se compone de razón y sensibilidad, siendo la segunda perteneciente a los instintos, los cuales San Agustín dice que son motivo de sospecha ya que encubren la irracionalidad la que se encuentra en acecho siempre. Por lo tanto, dirá que el bien es la felicidad y la misma la contemplación de Dios.

30.   La relación de las creencias religiosas con la conducta política: Al inicio del libro San Agustín alude la conquista de Roma por parte de los bárbaros, menciona que los romanos son perdonados por estos, por su cristianismo. Apoyando esta como una conducta correcta, demostrando la incidencia que tiene la religión de los líderes en su conducta política. La religión es a San Agustín lo que para Aristóteles es la prudencia en cuanto a los líderes.

31. Complementariedad divina y humana; Para el filósofo el Dios verdadero protege la vida y los caminos del hombre, así como el hombre debe proteger la imagen de Dios (tanto simbólica como espiritual). No obstante Dios no depende del hombre en cuanto su naturaleza es de un ser todopoderoso, el hombre si depende de Dios por su naturaleza limitada. El hecho de poder servir a Dios es más una relación de gratitud que de dependencia.

32.  Debilidad como producto de la Avaricia; El apego a los bienes mundanos y temporales causa avaricia, querer acumular tantos bienes y riquezas. al estar el humano apegado ciegamente se vuelve débil y sucumbe a cualquier tentación o camino errado que le lleve a poseer estos bienes temporales.

33.  Naturaleza del hombre: Nada que venga de la perfección de Dios, puede ser   considerado malo, el hombre tiende siempre a desear el bien en y por sí mismo lo desea en su forma completa, evitando caer en todo mal. El alma es superior al cuerpo, porque si el alma se dejará guiar por el cuerpo, caería en pecado.







Naturaleza del Hombre: Rousseau considera que la naturaleza del hombre es positiva, en cuanto primitivamente se haya en un Estado salvaje en donde no reconoce por innata ingenuidad la necesidad de atentar contra otros hombres, en su concepción no existe el pecado original. El hombre, no obstante, en tanto que ha nacido libre tiene una tendencia irracional a la esclavitud. “El hombre ha nacido libre, y, sin embargo, vive en todas partes entre cadenas. El mismo que se considera amo, no deja por eso de ser menos esclavo que los demás.” (Rousseau, 2004)

Estado Natural: El Estado natural es el Estado previo a la civilización, es decir el Estado previo a la conformación de la sociedad. En Estado Natural se haya el hombre ingenuo, más no obstante la conservación del mismo es insostenible, siempre además cabe la posibilidad de que la fuerza ejercida para mantenerlo derive en un Estado de guerra. Si el Estado Natural no puede persistir, el hombre si no evoluciona, no puede tampoco subsistir. Este es el porqué de la conformación de la sociedad.

Libertad: El autor considera que naturalmente ningún hombre posee potestad sobre la libertad de otro. Cuando contempla la esclavitud concluye que, en ningún momento la libertad se cede, si no que se vende a cambio de subsistencia. Por lo tanto, existen condiciones, que determinan por qué y el objeto de ceder, vender u otorgar la libertad a otro. “Puesto que ningún hombre tiene por naturaleza autoridad sobre su semejante, y puesto que la fuerza no constituye derecho alguno, quedan sólo las convenciones como base de toda autoridad legítima sobre los hombres.” (Rousseau, 2004)

El derecho del más fuerte: El más fuerte no lo es jamás bastante para ser siempre el amo o señor, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber.

Fuerza: La fuerza es una potencia física, por ende, no es perceptible que moralidad alguna pueda resultar de sus efectos. Para Rousseau ceder a la fuerza es un acto reflejo necesidad, no de voluntad; cuando más puede constituir en un acto de prudencia.

Constitución del Estado de Guerra: “La relación de las cosas y no la de los hombres es la que constituye la guerra, y este estado no puede nacer de simples relaciones personales, sino únicamente de relaciones reales.” (Rousseau, 2004) El hombre forja el contrato social para evadir el Estado de Guerra que pone en peligro su vida, más no lo hace gratuitamente, es decir no lo hace sin garantías.

Asociación política: Rousseau considera que la asociación política está regida por la presencia del bien público y el cuerpo político. Establece la diferencia entre regir una sociedad y someter a una multitud. No importa si este sojuzgamiento se ejerce de manera individual o colectiva, donde existe el sometimiento de la multitud, existe el interés particular, un interés separado de el de los demás, por lo tanto un interés privado.

Pacto social: El autor comprende que el hombre no puede engendrar por sí mismo, nuevas fuerzas. Por tal razón solo tiene como opción unir y dirigir las existentes. Este es el único medio de conservarlas y orientarlas hacia la unidad, que engloba el interés general de la asociación política. La fuerza y la libertad que cada hombre brinda para la conformación del pacto, son parte vital de este. El pacto tiene como objetivo por lo tanto, proteger mediante la fuerza común a la persona y sus bienes, de tal modo el hombre seguirá permaneciendo libre. "Cada uno pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la voluntad general, y cada miembro considerado como parte indivisible del todo." (Rousseau, 2004)

La persona pública: Se constituye así misma por la unión de todas las demás. Toma el nombre de República, de ciudad, de Estado o de cuerpo político.

Asociados: De forma colectiva, toman el nombre del pueblo, particularmente, toman el nombre de ciudadanos, pues son participes de la actividad soberana y a su vez súbditos, al estar sometidos a las leyes del Estado.

Voluntad general: Rousseau considera que si bien es posible que los ciudadanos posean una voluntad contraria o desigual a la general, la realización de esta llevaría a la ruina del cuerpo política. Considera entonces que todo ciudadano debe ser obligado a cumplir con la voluntad general, que no supone otra cosa más que obligarle a ser libre. Pues el contrato social conformado por consenso colectivo garantiza la protección de su vida, su libertad y sus posesiones.

Estado Civil: El Estado civil sustituye en el hombre al instinto por la justicia y dota a sus acciones de una moralidad que en el Estado natural propiamente no posee. Lo priva de ciertas ventajas naturales, pero permite en su defecto que sus facultades se desarrollen y ejerciten. De modo que si bien en el hombre pierde su libertad natural y el derecho ilimitado a todo cuanto anhela y es capaz de alcanzar. Mediante la conformación del Estado civil gana a cambio la libertad civil y la propiedad que le precede.

Gobierno: El gobierno para Rousseau es un intermediario entre los súbditos y el soberano, permitiendo de tal modo, su continua y reciproca comunicación. Se encarga de la ejecución de leyes, de garantizar y mantener tanto la libertad civil y política.

La ley y la ley civil: Rousseau considera en primera instancia que toda ley proviene de Dios, existe una ley universal que es asumible por la razón. Más en la transición al Estado Civil, se considera que la ley es siempre general, considera en primera instancia a los ciudadanos en cuerpo y las acciones en abstracto. La ley civil jamás observará al hombre de manera individual ni a la acción cometida de manera particular. En la ley reina también un precepto de voluntad general, un precepto de igualdad. Son por lo tanto las condiciones que rigen el Estado civil. Determinan todos los derechos que poseen los ciudadanos.

Libertad natural: Posee como limites las fuerzas individuales de la libertad civil, que han sido consensuadas mediante la voluntad general.

Derecho a la propiedad civil: Si bien es cierto que en el Estado Natural el hombre tiene derecho a todo cuanto le sea necesario. No obstante, cuando se realiza la transición del Estado natural hacia el Estado Civil este mismo derecho que lo convierte en propietario de un bien cualquiera, le excluye a su vez del derecho a o demás. Sin importar de qué manera se haya efectuado esta adquisición el derecho que posee cada particular sobre sus propios bienes queda siempre subordinado al derecho de la comunidad sobre todos. Si esto no se diera, no existiría entonces solidez en el vínculo social, ni fuerza real alguna en el ejercicio de la soberanía.

Soberanía: la soberanía, está fundamentada en la voluntad general, es por lo tanto indivisible e inalienable, por la sencilla razón de que la voluntad, es general o no lo es. La misma declaración inicial de esta voluntad general corresponde a una declaración de soberanía y es, por lo tanto, ley. Esto no significa que la voluntad deba ser precisamente unánime, sino que, todos sean tomados en cuenta. Si se excluye a los asociados de cualquier manera posible se destruye el carácter de soberanía. La soberanía por lo tanto reside en la voluntad del pueblo.

El poder del soberano: Este poder, si bien ha sido consensuado por una voluntad general, no puede bajo ningún término transgredir los límites de las convenciones generales. El pacto establece la protección de los súbditos en calidad de ciudadanos, es decir, tienen garantizada la protección de su vida, su libertad y sus bienes. El soberano no puede entonces transgredir esta garantía, de hacerlo, estaría vulnerando las premisas bajo las cuales se ha forjado el contrato.

El derecho a la vida y la muerte: El fin causal del contrato social, es la conservación de los contratantes, es decir de los asociados o ciudadanos. Todo fin por lo tanto, conlleva riesgos que deben ser asumidos, la implementación y el ejercicio del contrato no se diferencia de esta premisa. El ciudadano particular no es por lo tanto juez del peligro al que inminentemente las leyes civiles lo exponen, por lo tanto si transgrede esta ley debe respectivamente ser juzgado. El contrato le ha permitido vivir a salvo hasta entonces, por ende su vida no es solo un beneficio obtenido de la naturaleza, ha pasado a ser un don condicional del Estado.

Democracia: El autor considera que los pueblos democráticos son por naturaleza los más proclives a la guerra, la razón se encuentra en que tiene constante tendencia a cambiar de forma, exige por lo tanto mayor vigilancia y valor para ser sostenido. Considera también que existe el constante peligro de que intereses particulares influyan en la ejercicio del contrato social y que esto, representa una amenaza para el interés general.

Aristocracia: Considera que existen tres tipos de aristocracia: natural, electiva y hereditaria. Considera que la natural es propia únicamente de pueblos pequeños y sencillos, la segunda es considerada la mejor y la aristocracia propiamente dicha, mientras que la hereditaria supone la peor de las formas de gobierno.

Aristocracia hereditaria: La aristocracia hereditaria supone una mala forma de gobierno en cuanto se permite únicamente que los más sabios gobiernen siempre y cuando se tenga noción de que gobernaran en función de un interés común y no particular. Con la aristocracia hereditaria no se posee tal garantía.

Monarquía: Rousseau observa en el monarca o rey un precepto de “colectividad” o “unidad” mismo que es sumamente importante para mantener el contrato social, que no es si no, una suma de voluntades englobadas que han consensuado la creación de una sociedad como tal que los resguarde del Estado Natural. “De este modo, la voluntad del pueblo, la del príncipe, la fuerza pública del Estado y la particular del gobierno, todas responden al mismo móvil, todos los resortes de la máquina están en una sola mano, todo marcha hacia el mismo fin; no hay movimientos opuestos que se destruyan mutuamente” (Rousseau, 2004)

La muerte del cuerpo político: El autor realiza una analogía con el cuerpo humano, al igual que todo cuerpo, el cuerpo político comienza a morir desde su nacimiento, lleva en sí mismo los gérmenes de la destrucción. Sin embargo, puede constituirse de manera más o menos robusta para su conservación. Del mismo modo la creación del pacto, el ejercicio del Estado Civil, sus leyes y todos los derechos que engloban permiten su supervivencia y conservación.

Conclusión
Rousseau a diferencia de sus antecesores, considera que el hombre posee una naturaleza positiva, pues en su Estado original no posee la intencionalidad de herir a sus semejantes. Más si bien su naturaleza es positiva, pese a haber nacido libre el hombre tiende constantemente a la esclavitud. Por ende, el Estado natural en el que nace, no es perpetuo, no puede sostenerlo eternamente, y es esto precisamente lo que hace necesaria una transición hacia la sociedad civil, en la cual el contrato social posee una importancia contundente.

Al considerar que la libertad y la igualdad son derechos con los que nace el hombre, comprende que la formación de la asociación política existe para garantizarlos. Al conformar el contrato social, el hombre no está cediendo su libertad gratuitamente, el ciudadano no cede su libertad en el contrato social sin garantías. Rousseau establece aquí, claramente la diferencia entre regir una sociedad y someterla. Si existe el sometimiento no existe el interés común.El contrato social por lo tanto no pretende someter al hombre ni arrebatarle la libertad, el contrato social es la orientación de la fuerza y la libertad de los contratantes hacia la protección común de las personas y sus bienes, de tal modo que el hombre siga permaneciendo libre.

El autor si bien parte y toma conceptos de sus antecesores, Hobbes y Locke, plantea la existencia de un pacto social en el que el pueblo posee voluntad y por ende posee soberanía. Esta, no recae plenamente en el soberano o gobernante, es el consenso colectivo de los ciudadanos lo que le permite mantener tal poder. Esta soberanía esta otorgada por el concepto ¨voluntad general¨.
La voluntad general está orientada a la protección del individuo y su libertad, por lo tanto, considera que todos, ciudadanos y gobernantes deben regirse por esta, pues esto no supone otra cosa que obligarlos a ser libres, que permitir la conservación de su vida, sus bienes y su libertad. Sin voluntad general no hay cuerpo político.

Es esta misma voluntad la que le permite a Rousseau determinar los límites en el poder del soberano, es esta voluntad general la que hace recaer la soberanía en los ciudadanos y por lo tanto impide que el poder del soberano, independientemente de la forma de gobierno, pueda transgredir los límites de las convenciones generales.


Bibliografía

Rousseau, J. J. (2004). El contrato social. Madrid: ISTMO.
Hobbes posee una perspectiva pesimista de la naturaleza del hombre, que se ve caracterizada por tres elementos de discordia, el ansia de gloria, la desconfianza y la competencia. Considera que, en el Estado Natural del hombre, todos se hallan en igualdad de competencia independientemente del ingenio o la fuerza que posean. Plantea desde la percepción de la naturaleza del hombre, que, sin la existencia de una sociedad como tal, los hombres se hallan en constante Estado de guerra. ¨El hombre es el lobo del hombre.” (Hobbes, 2003) Del Estado Natural, Hobbes toma el concepto de libertad, pues es esta la que dota al hombre de la capacidad de comportarse y actuar como le plazca. Por ende, esta libertad es parte fundamental de la discordia, enfrenta a los hombres unos contra otros e impide el orden y la seguridad. La libertad no permite al hombre salvaguardar su propia vida.

El autor comprende entonces que el ser humano halla la necesidad de conformar la asociación política en función de su propia supervivencia. No obstante, la conformación de la sociedad no es suficiente garantía de orden y seguridad para los asociados, existen etapas, etapas que conducen a la conformación de un contrato social. En este contrato existen leyes civiles que norman el comportamiento de los ciudadanos. Sin embargo, este Estado para Hobbes es uno que debe hacer frente a la naturaleza negativa del hombre y por lo tanto adquiere características autoritarias y absolutistas. Es de donde procede precisamente la representación del Leviatán.
¨Una vez que se ha erguido un poder soberano, no puede existir otro representante del mismo pueblo, sino solamente para ciertos fines, delimitados por el soberano. ¨ (Hobbes, 2003) p.79 Un Estado que debe regular el comportamiento de un ser tan complejo y conflictivo como el hombre, debe ser absoluto. Los Estados que centralizan el poder en la cúspide son las monarquías.  Por lo tanto, Hobbes considera que el Estado está representado por el soberano, es decir por el monarca. El hombre desea ser salvaguardado de su propia libertad, por eso concede al monarca la potestad de actuar como desee siempre y cuando lo proteja y permita el orden y la seguridad que amparan su propia vida.


Bibliografía

 


Hobbes, T. (2003). El Leviatan . Buenos Aires: LOSADA.
Older Posts

Lilalvsherworld

Lilalvsherworld
Estudiante de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Existo porque leo, escribo y me rebelo.

Rastreo

Huellitas

recent posts

Blog Archive

  • November (1)
  • December (1)
  • November (1)
  • September (1)
  • April (1)
  • March (3)
  • January (2)
  • November (11)
  • September (3)
  • June (3)
  • May (7)
  • April (43)
FOLLOW ME @INSTAGRAM

Created with by BeautyTemplates | Distributed by blogger templates